RECUPERANDO LA MEMORIA HISTÓRICA

Pese a las dificultades que alguna gente ha puesto, como ha sido nuestra Alcaldesa, estamos recuperando poco a poco la memoria histórica, y lo que resulta más evidente: que no se abren heridas sino más bien se cierran. La gran mayoría de quienes han recuperado los restos de los suyos, que fueron fusilados o asesinados, por ejemplo, manifiestan que no olvidan que se sienten satisfechos, pero sin rencor. Se han abierto fosas, mucha gente ha hecho públicos hechos que han estado durante décadas silenciados, la memoria histórica de la guerra civil empieza a no ser un tabú, y muestra de ello es que este propio semanario esta editando, dicho sea de paso  con éxito y sin que suceda nada, la historia real de nuestra tragedia, haciendo justicia a la historia.[@more@] También esa recuperación impone una reparación jurídica, hace falta una previsión en el campo del derecho, y que conste, dada mi condición letrada, que solo confío a medias con las leyes. En estos momentos se ha abierto el trámite parlamentario ante una propuesta del gobierno, hay un proyecto de ley, sobre el cual ha habido diferencias, pues mientras la derecha no quiere saber nada del tema, se trata de tirar tierra sobre el asunto como se hizo en las fosas, en tanto que desde posturas de izquierda se discrepa en  relación al contenido y alcance de los efectos jurídicos. Hay un exigencia moral y legal, como ha destacado el jurista José Calvo, derivada” en la necesidad ética y jurídica de reconocer y garantizar el derecho de las víctimas a obtener público reconocimiento de que el crimen perpetrado o castigo recibido fue ilegal, además de inmoral, y porque un proceso de recuperación de la memoria histórica ofrece valiosa oportunidad para la educación cívica”. Desde esas premisas se trata de anular juicios, dictados sin las mínimas garantías, caso del que se orquestó contra el que fuera Rector de la Universidad de Valencia, Joan Peset, por citar un caso muy significativo. El problema surge a la hora de dilucidar que consecuencias debe tener la reparación, no solo material en algunos casos, como serian indemnizaciones o pensiones, sino si la restitución comporta dejar sin efecto sentencias con una revisión de los procesos. Debemos pues plantearnos si la restitución de la dignidad puede resultar satisfactoria mediante una genérica declaración legal o política, o si lo que procede es ir más allá. Ya veremos que da de sí el debate parlamentario, si va haber niveles de consenso, todo eso depende de factores de oportunidad, de mayorías y minorías, de la presión que desde la derecha se esta haciendo para tirar tierra al asunto. Nadie con juicio y criterio niega los errores de ambos bandos, lo que resulta manifiesto es que hasta hace muy poco se ha silenciado una parte de la historia, y un segmento de la sociedad ha contribuido a la transición pagando el precio del silencio. VICENT ALVAREZ. Miembro del CVC



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RECUPERANDO LA MEMORIA HISTÓRICA

Pese a las dificultades que alguna gente ha puesto, como ha sido nuestra Alcaldesa, estamos recuperando poco a poco la memoria histórica, y lo que resulta más evidente: que no se abren heridas sino más bien se cierran. La gran mayoría de quienes han recuperado los restos de los suyos, que fueron fusilados o asesinados, por ejemplo, manifiestan que no olvidan que se sienten satisfechos, pero sin rencor. Se han abierto fosas, mucha gente ha hecho públicos hechos que han estado durante décadas silenciados, la memoria histórica de la guerra civil empieza a no ser un tabú, y muestra de ello es que este propio semanario esta editando, dicho sea de paso  con éxito y sin que suceda nada, la historia real de nuestra tragedia, haciendo justicia a la historia.[@more@] También esa recuperación impone una reparación jurídica, hace falta una previsión en el campo del derecho, y que conste, dada mi condición letrada, que solo confío a medias con las leyes. En estos momentos se ha abierto el trámite parlamentario ante una propuesta del gobierno, hay un proyecto de ley, sobre el cual ha habido diferencias, pues mientras la derecha no quiere saber nada del tema, se trata de tirar tierra sobre el asunto como se hizo en las fosas, en tanto que desde posturas de izquierda se discrepa en  relación al contenido y alcance de los efectos jurídicos. Hay un exigencia moral y legal, como ha destacado el jurista José Calvo, derivada” en la necesidad ética y jurídica de reconocer y garantizar el derecho de las víctimas a obtener público reconocimiento de que el crimen perpetrado o castigo recibido fue ilegal, además de inmoral, y porque un proceso de recuperación de la memoria histórica ofrece valiosa oportunidad para la educación cívica”. Desde esas premisas se trata de anular juicios, dictados sin las mínimas garantías, caso del que se orquestó contra el que fuera Rector de la Universidad de Valencia, Joan Peset, por citar un caso muy significativo. El problema surge a la hora de dilucidar que consecuencias debe tener la reparación, no solo material en algunos casos, como serian indemnizaciones o pensiones, sino si la restitución comporta dejar sin efecto sentencias con una revisión de los procesos. Debemos pues plantearnos si la restitución de la dignidad puede resultar satisfactoria mediante una genérica declaración legal o política, o si lo que procede es ir más allá. Ya veremos que da de sí el debate parlamentario, si va haber niveles de consenso, todo eso depende de factores de oportunidad, de mayorías y minorías, de la presión que desde la derecha se esta haciendo para tirar tierra al asunto. Nadie con juicio y criterio niega los errores de ambos bandos, lo que resulta manifiesto es que hasta hace muy poco se ha silenciado una parte de la historia, y un segmento de la sociedad ha contribuido a la transición pagando el precio del silencio. VICENT ALVAREZ. Miembro del CVC



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